jueves, 29 de noviembre de 2012

DIOSA ASTREA o DAMA DE LA JUSTICIA

Astrea era hija de Ceo, el titán de la Inteligencia, y de su hermana la titánide Febe, que gobernaba la Luna en las épocas prigenias de las que apenas se guarda y recuerdo... Su nombre en griego es Αστραια, y pertenece a la estirpe de los Titanes. Estos Titanes, anteriores a los dioses Olímpicos (Zeus y compañía) eran hijos de Urano (el Cielo) y de Gea (la Tierra). El padre de Astrea representaba la adivinación por las estrellas, y despuntó como uno de los primeros dioses proféticos, siendo el portador de la sabiduría de Urano. En este sentido, sus dos hijas representaban las dos ramas de la clarividencia: Leto (también hija de Ceo) y su hijo Apolo presiden el poder profético de la luz y el cielo; mientras que Astrea lo hace del de la noche, la oscuridad ctónica y los espíritus de los muertos.

Se la representa como una diosa alada, que siempre llevaba en la mano una antorcha y en la otra los rayos de Zeus, o bien una espada.

Personifica la Justicia. De hecho, se dice de Astrea que presidía la correcta relación entre hombre y mujer, la base de la familia legítima y ordenada. Su nombre mismo significa "La Estrellada".., aunque no falta quién diga que deriva más bien de "Astrape", cuyo significado es "relámpago".

Astrea fue la última inmortal que vivió entre los humanos durante la Edad de Oro de Cronos (Saturno)... Se dice que abandonó la Tierra en último lugar cuando ésta se envileció, durante la Edad de Bronce. Zeus la reclamó desde el cielo, situándola desde entonces entre las estrellas como la constelación de Virgo, y la balanza de la Justicia que a veces lleva en las manos se convirtió en la cercana constelación de Libra.

Durante la guerra de los Titanes, Astrea fue aliada de Zeus. Al igual que Niké (la Victoria) se convirtió en una de sus ayudantes: concretamente, era la portadora de sus rayos de la justicia. La recompensa por su lealtad, el dios le otorgó el permiso de conservar intacta su virginidad (es la única virgen de entre todas las Titánides).

El noble mito de Astrea se ve reforzado por el de la Cabellera de Berenice (COMA BERENICES). Berenice era una reina romana devota de Venus. Su esposo, un rey de Egipto -Tolomeo III- marchó a la guerra de Siria, de la cual muchos no regresaban.

Berenice hizo un voto: si su esposo regresaba sano y salvo, ella sacrificaría a Venus sus trenzas rubias, por las cuales era tan conocida. La guerra terminó y el rey regresó ileso; ella, fiel a su promesa, se cortó las trenzas y las llevó al templo de su diosa. Por la mañana, la ofrenda había desaparecido misteriosamente y nadie sabía de su paradero. La noche, sin embargo, trajo la respuesta: en lo alto del cielo los astrólogos de la corte vieron las brillantes trenzas, transformadas en estrellas por la agradecida Venus. Esta respetuosa ofrenda de Berenice simboliza la enorme capacidad de sacrificio de los nativos de la Virgen, que llegan a emplear horas y horas de su precioso tiempo en ayudar a que un ser querido se sobreponga de una crisis o de un peligro.

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