viernes, 11 de noviembre de 2011

EOS

Los latinos la llamaron Aurora, pero la griega Eos era una de las divinidades juveniles tan características del panteón helénico. Hija de titán Hiperión y de la titana Tea, tenía como hermanos a Helios y a Selene. Se dice que el cuerpo de Eos - especialmente los dedos y los tobillos - resplandecían con un leve tono rosáceo, por lo que Homero le dedica el calificativo de rododáctilos, esto es, "la de rosados dedos". Saliendo con su carro de las corrientes del Océano, Eos traía cada mañana el día a los humanos, la luz que ahuyentan a las estrellas de la noche. Puede por tanto asimilársela asimismo con el alba...

Con Astreo ("El hombre de las estrellas") tuvo varios hijos: los vientos y la estrella de la mañana. Eos era, aficionada a raptar - no será la única divinidad en hacerlo - a los mortales que le gustaban. Raptó al hermoso cazador Orión, lo que desató la envidia de los demás dioses y el hecho de que la vengativa Ártemis lo matara con sus flechas. También atrajo a Céfalo para sí, apartándolo del amor de su mujer Procris. Y raptó a otro joven hermoso, Titono, de estirpe troyana, a quien se llevó a Etiopía para preservarlo de la envidia ajena. Cuenta Homero que, para llevar la luz a los hombres, Eos cada mañana abandonaba el lecho en que yacía con Titono. Enamorada, Eos pidió al padre Zeus la inmortalidad para Titono, y Zeus se la concedió. Pero Eos no se dio cuenta de que, al pedir la inmortalidad para su amado, no había pedido también la eterna juventud. Por eso Eos era tan joven y radiante siempre, mientras que el desdichado Titono envejecía. Finalmente (para no verle sufrir) Eos lo transformó en cigarra. El canto estival de las cigarras nos recordaría - en la escuela de este mito - que no poseemos la eterna juventud. Que debemos apresar al mediodía, pues somos perecederos. Ematión y Memmón fueron los dos hijos habidos por Eos con Titono. Ambos se aliaron con los troyanos y Memmón fue muerto en combate por Aquiles, pero Eos robó el cadáver de su hijo para llorar apartada su muerte. Las lágrimas que derramó Eos son el rocío que cubre la tierra...

Eos (Aurora) es un mito de claridad y de juventud. Sin eterna juventud no hay vida eterna, porque esta sería aún más penosa que la vida perecedera. en la literatura antigua, además de en Homero, Eos apareceen la Teogonía de Hesíodo, en la Biblioteca de Apolodoro (donde hace a Eros hija de Helio), en algún pasaje de Eurípides y en la Metamorfosis de Ovidio, básicamente. Entonces, se la representa  (en diversas ánforas, generalmente) siempre alada. Por el contrario, la pintura moderna la presenta como a la joven Aurora que, guiando su carro trae luz a los hombres. Otras veces se compara su lozanía con la decreptitud del desdichado Titono, que suele quedar en un ángulo... Podemos recordar "Aurora" de Guido Reni (1614), "Cacería de la diosa Aurora en el cielo" de Vicente Carducho (1638) o "Aurora" del prerrafaelista Burne- Jones (1896) o "Aurora" de Odilon Redon, ya de 1910... Lope de Vega escribió una comedia mitológica sobre el mito (que el denomina tragedia) La bella Aurora de 1625, mientras que Alfred Tennyson - el poeta favorito de la reina Victoria - escribió un poema "Tithonous" (1860), sobre la desdicha del viejo inmortal. El hermoso lienzo neoclásico del Guèrin "Aurora y Céfalo" (1810), donde ésta es una figuración delicada de la mañana, del alba, pero parece también la Luna contemplando la belleza dormida de un hermoso, blanco y mórbido Endimión, que allí es Céfalo.

Dice Robert Graves en su Los mitos griegos (1958): "Los amoríos constantes de Eos con jóvenes mortales son también alegorías: la aurora trae a los amantes de medianoche una renovación de la pasión erótica y es el momento en que habitualmente los hombres son presa de la fiebre amorosa".

Eos corresponde fielmente a uno de los múltiples mitos griegos que exaltan la claridad y la juventud. Si hy parece una leyenda más olvidada que otras, quizás haya que atribuirlo a ignorancia y no a la evidente cercanía del mito con tantas querencias actuales, como la reiterada juventud.

Laura Fortea

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