jueves, 29 de noviembre de 2012

DIOSA ASTREA o DAMA DE LA JUSTICIA

Astrea era hija de Ceo, el titán de la Inteligencia, y de su hermana la titánide Febe, que gobernaba la Luna en las épocas prigenias de las que apenas se guarda y recuerdo... Su nombre en griego es Αστραια, y pertenece a la estirpe de los Titanes. Estos Titanes, anteriores a los dioses Olímpicos (Zeus y compañía) eran hijos de Urano (el Cielo) y de Gea (la Tierra). El padre de Astrea representaba la adivinación por las estrellas, y despuntó como uno de los primeros dioses proféticos, siendo el portador de la sabiduría de Urano. En este sentido, sus dos hijas representaban las dos ramas de la clarividencia: Leto (también hija de Ceo) y su hijo Apolo presiden el poder profético de la luz y el cielo; mientras que Astrea lo hace del de la noche, la oscuridad ctónica y los espíritus de los muertos.

Se la representa como una diosa alada, que siempre llevaba en la mano una antorcha y en la otra los rayos de Zeus, o bien una espada.

Personifica la Justicia. De hecho, se dice de Astrea que presidía la correcta relación entre hombre y mujer, la base de la familia legítima y ordenada. Su nombre mismo significa "La Estrellada".., aunque no falta quién diga que deriva más bien de "Astrape", cuyo significado es "relámpago".

Astrea fue la última inmortal que vivió entre los humanos durante la Edad de Oro de Cronos (Saturno)... Se dice que abandonó la Tierra en último lugar cuando ésta se envileció, durante la Edad de Bronce. Zeus la reclamó desde el cielo, situándola desde entonces entre las estrellas como la constelación de Virgo, y la balanza de la Justicia que a veces lleva en las manos se convirtió en la cercana constelación de Libra.

Durante la guerra de los Titanes, Astrea fue aliada de Zeus. Al igual que Niké (la Victoria) se convirtió en una de sus ayudantes: concretamente, era la portadora de sus rayos de la justicia. La recompensa por su lealtad, el dios le otorgó el permiso de conservar intacta su virginidad (es la única virgen de entre todas las Titánides).

El noble mito de Astrea se ve reforzado por el de la Cabellera de Berenice (COMA BERENICES). Berenice era una reina romana devota de Venus. Su esposo, un rey de Egipto -Tolomeo III- marchó a la guerra de Siria, de la cual muchos no regresaban.

Berenice hizo un voto: si su esposo regresaba sano y salvo, ella sacrificaría a Venus sus trenzas rubias, por las cuales era tan conocida. La guerra terminó y el rey regresó ileso; ella, fiel a su promesa, se cortó las trenzas y las llevó al templo de su diosa. Por la mañana, la ofrenda había desaparecido misteriosamente y nadie sabía de su paradero. La noche, sin embargo, trajo la respuesta: en lo alto del cielo los astrólogos de la corte vieron las brillantes trenzas, transformadas en estrellas por la agradecida Venus. Esta respetuosa ofrenda de Berenice simboliza la enorme capacidad de sacrificio de los nativos de la Virgen, que llegan a emplear horas y horas de su precioso tiempo en ayudar a que un ser querido se sobreponga de una crisis o de un peligro.

domingo, 17 de junio de 2012

MOUROS (LEYENDA GALLEGA)

Los Mouros eran un pueblo de criaturas sobrenaturales de naturaleza feérica, presentes en mitos y relatos extendidos por todo el Norte de la Península Ibérica, y presentados como no bautizados y paganos, que en otro tiempo también eran conocidos como Xentís. Los varones eran oscuros y en ocasiones deformes, y las mujeres eran hermosas hechiceras rubias y de tez blanca, aun que en algunos relatos populares se asocian con la aparencia de viejas Bruxas y Meigas. En los relatos los Mouros aparecen como constructores y habitantes de las mámoas, túmulos funerarios, castros, minas romanas y por extensión todo tipo de ruina con orígenes inmemoriales, como los castillos medievales o algunos pazos del siglo XVII con entradas en forma de arcada. En algunos relatos, los Mouros y las Mouras aparecen como custodios de fabulosos tesoros, que constituyen la origen de la riqueza de varias familias.

También hay relatos, aunque menos numerosos, que los relacionan con otro tipo de invasores (viquingos, franceses, etc...), que permanecerían escondidos tras la retirada de sus compañeros.

Laura Fortea

CABALLO DE "MIL LEGUAS" (Leyenda China)

Los reyes de la antigua China eran muy aficionados a los caballos, sobre todo a aquellos de pura sangre que podían correr mil leguas al día. Sin embargo, no era nada fácil conseguir caballos tan extraordinarios, por lo que a veces se ofrecían grandes recompensas a quienes consiguieran buenos ejemplares para la Corte.
El ansia de poseer un par de «Mil Leguas» motivó a uno de los reyes a anuncia:- que compraría con mil monedas de oro cada animal de esta clase. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchos voluntarios en todo el país, pasaron tres años sin que nadie hubiera dado con ellos. El rey estaba desesperado.
Un día se presentó ante el desilusionado monarca el intendente general de la Corte:
—Majestad, me ofrezco a recorrer todo el país para descubrir un «Mil Leguas».
El ansioso rey accedió, le dio mil monedas de oro y pagó los gastos del viaje, ordenándole ponerse en marcha inmediatamente.
El enviado especial anduvo tres meses buscando la tan codiciada especie, hasta que un cha, tras haber sufrido innumerables penalidades, descubrió con gran emoción un «Mil Leguas». Pero, por desgracia, el animal estaba moribundo. De cualquier modo, gastó quinientas monedas de oro en comprar la cabeza del animal muerto, y se la llevó al rey.
El monarca se puso furioso. Quería un «Mil Leguas» vivo y no sus restos mortales. Decidió sentenciar a muerte al intendente, pero atendió los razonamientos de quien había cometido tal error.
—Majestad dijo con suma serenidad el buscador del caballo—, el verdadero «Mil Leguas» no tardará en llegar.
—¡Mentira! ¿Pero cómo?
—Mire, ahora todo el mundo sabe que Su Majestad aprecia tanto los buenos caballos que ha gastado quinientas monedas de oro sólo para conseguir la cabeza de un animal muerto. Si fuera un «Mil Leguas» vivo, no escatimaría los gastos. Estoy seguro de que en poco tiempo alguien le traerá un hermoso y veloz caballo.
Estas palabras de su fiel súbdito convencieron al monarca, quien no sólo le perdonó, sino que lo promovió al rango de ministro.
Efectivamente, tal como pronosticó, en menos de un año el rey obtuvo su primer caballo de «Mil Leguas» Además, muchos letrados y generales de extraordinario talento que servían a otros monarcas vinieron a ponerse a su disposición. Su reino se hizo más poderoso.

Laura Fortea

domingo, 3 de junio de 2012

leyendas chinas

Aportación de  Rashi Devi Asti 



LA LEYENDA DE LAS LUCES DE MARFA


Mientras guiaba al ganado a través de Paisano Pass, Texas, en 1883, un joven vaquero presenció unas extrañas luces parpadeantes. Pensó que eran indios apaches y les dijo a los otros colonos quienes le confirmaron que ellos también las habían visto. Años más tarde, fueron vistas nuevamente cuando un número de vaqueros, se convirtieron en testigos de las luces danzantes en el verano de 1919. Estaban... tan intrigados que hasta rodearon las montañas para localizar su origen.
Las luces de Marfa, llamadas así por su cercanía con el pueblo de Marfa, Texas, han estado apareciendo desde que hubo gente alrededor para atestiguarlas, y todavía permanecen siendo un misterio. Durante la 2da Guerra Mundial, los pilotos que entrenaban en un aeródromo cercano, trataron de encontrar el origen de las luces desde el aire sin ningún éxito. En los últimos años, las luces se han convertido en una atracción turística, y la policía de Texas ha construído un punto panorámico para los automovilistas.
Han habido muchas explicaciones propuestas como la causa de las luces. Estas se extienden desde las descargas electroestáticas, gas de pantano y hasta soldados españoles fantasmales buscando oro. La explicación más aceptada, es que las luces son un espejismo causado por el aire caliente que se eleva y el aire frío que se asienta. Esto podría ampliar las luces a lo lejos y dar la impresión de que se estuvieran moviendo.

Vin Za


ELECTRA

Hija mayor de Agamenón, rey de Micenas, y de Clitemnestra su esposa, Electra, era, por tanto, hermana de Orestes, de Ifigenia y de Crisómetis. Su personaje e historia (con la de Orestes) conforma uno de los grandes mitos de la tragedia griega, en tanto que Electra fue la urdidora de la venganza contra Clitemnestra (su madre) y su amante Egisto, que habían matado a Agamenón a su regreso de Troya a Micenas. Se supone que mientras el joven Oreste está refugiado en la Fócide, Electra que permanece en Micenas sufre vejaciones varias de su madre y su nuevo marido. Eso hace (y de ahí el drama principal de Electra) que ella vaya acumulando odio y más odio contra los asesinos de su pade, hasta llegar a urdir su muerte, que ejecutará Orestes con su complicidad. Electra será (más que Orestes) la imagen de la venganza pensada y sopesada minuciosamente, en suma, la imagen del odio. Electra (a veces vista también como una enamorada de su padre, en modernas lecturas del mito) tiene un papel protagónico en las Coéforas de Esquilo una de las partes de la Orestíada y sobre todo en las magníficas Electra tanto de Sófocles y de Eurípides pero con interpretaciones varias), Electra ha llenado el drama moderno. A título de ejemplos a vuelapluma, podemos recordar la Électre de Pierre Crébillon (1709), la célebre y polémica Electra de Benito Pérez Galdós (1901), o A Electra le sienta bien el luto de Eugene O'Neill (1931), entre otras versiones o interpretaciones. La obra de O'Neill ha sido llevada varias veces al cine. Creo que la primera fue en 1947 en la cinta de D. Nichols Mourning becomes Electra, que es el título original inglés de la pieza dramática. Si en un momento pudo pensarse como casi desmedido el odio de Electra, nuestra actualidad, que condena tanto como divulga las emociones "fuertes", podría haber hallado un filón en una nueva y más espectacular Electra, que hasta donde sé todavía no ha llegado.

Laura Fortea

sábado, 2 de junio de 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

LA VOZ DE SU PROPIA LUZ

Y así hablaba Quetzacóatl a sus hermanos en una plaza de Tollan:

Ayer entré en la ciudad de los durmientes, que está emplazada en el Valle de la Vida, rodeada por las Murallas de la Ilusión.

Cuando entré por sus puertas, muchos me rodearon y decían:

Háblanos de tu mundo. Aquél que se extiende más allá de nuestras noches, donde hay una Luz que lo ilumina todo desde adentro.

Nos han dicho que allí no existe la oscuridad, ni tan siquiera en las cuevas mas profundas, y que puedes mirar hacia adentro como aquí miramos hacia afuera.
Y muchos eran los que seguían saltando a mi lado. Después me dirigí a una plaza y allí me senté rodeado de todos. Y así les decía:

Hermanos de esta parte, donde existe la noche. Ustedes aún necesitan de la noche para comprender al día, y de la oscuridad para sentir la Luz. Mas llegarán tiempos en que sepan su valor y, entonces, vivirán eternamente rodeados de Ella.

Aún necesitan del odio para comprender el Amor y de las luchas para saber el valor de la Paz. Y de los tropiezos para que, día a día, se levanten. Sepan que vengo a visitarlos y muchas cosas les traigo de aquella parte. Muchos de ustedes, nada más de oírme, me harán un espacio en sus corazones y encenderán una llama en sus almas, y otros despertarán vientos que la apaguen. Estos últimos al quererme desterrar, se estarán desterrando y al quererme herir, se estarán hiriendo. Porque no soy sino la voz de su propia Luz y no pretendo sino llamarla a iluminar.

Elisenda Gimbernat

sábado, 26 de mayo de 2012

ANUBIS (2)


Ejemplos de Tumbas reales:

KV 14. Tumba de Sejnajt y Tausert. Cámara lateral Ga del corredor
 G. Pasaje 151 del Libro de los Muertos:
Anubis asistiendo a la momia con Isis y Neftis a sus pies y  cabeza
 



KV 14. Tumba de Sejnajt y Tausert.
Pilares de la Cámara funeraria J1, Pilar
 6. Anubis frente a Setnajt
 
































KV 35. Tumba de Amenhotep II. Cámara funeraria J,
 lado izquierdo del sarcófago.
 
KV 14. Tumba de Siptah. Corredor C, muro izquierdo.
Anubis asistiendo a la momia; se ven las manos de Isis y Neftis
 
























Ejemplo de Templos funerarios:


Templo funerario de la reina Hatshepsut en Deir el Bahari.
 Luxor, orilla occidental
 


























Ejemplo de Tumbas civiles:




























TT 296. Tumba de Nefersejeru. Khokha.






































TT 192. Tumba de Jeruef. Assasif.








































Información extraída de internet (desconozco el enlace)

Laura Fortea

ANUBIS (1)


Nombre: Anubis. Otros nombres: Anpu, Ienpu, Imeut


Nombre jeroglífico:





Transliteración: inpw



Iconografía: Dios egipcio. Se ha discutido bastante sobre si se la forma de representar este dios queda referida a un chacal, un lobo (aunque esta designación es más utilizada para Upuaut) o un perro del desierto. Cánido u hombre con cabeza de perro, suele representarse en el primer caso descansando sobre un cofre, que guarda los secretos de la momificación, con sus patas delanteras extendidas y la cola cayendo hacia el suelo. Su cuello es rodeado por una cinta generalmente de color rojo, aunque también se encuentra blanca o amarilla y, en ocasiones aparece el cetro sejem sobre su lomo. En su forma de hombre se le muestra con un anj en la mano derecha y un cetro uas o, en ocasiones, una hoja de palma.


Genealogía/Relaciones con otros dioses: Anubis es uno de los dioses más antiguos del panteón egipcio; en cuanto a las relaciones con otros dioses o a su propia genealogía se pasa de un desconocimiento absoluto en este sentido a una vasta relación con varios de los dioses del panteón, dependiendo del mito al que pretende darse mayor relevancia.


En los primeros tiempos, los textos religiosos no le dotan de progenitores. Los Textos de las Pirámides le atribuyen a Qebehut (diosa egipcia de carácter funerario cuya misión es purificar al difunto así como lo hacía con Ra) como hija. En los Textos de los Sarcófagos, dependiendo del centro religioso, se nombra como madre de Anubis a Bastet o a Hesat (diosa vaca encargada de alimentar al rey durante su juventud). Otros textos le atribuyen parentela distinta:



- Hijo de Ihet (diosa creadora de todos los dioses del panteón egipcio)

- Hijo de Ra y Neftis


- Hijo de Sopdu (antiguo dios de carácter guerrero)


- Hijo de Set y Neftis


- Hijo de Sejmet-Isis y Osiris (Menfis)


Según Plutarco, Anubis es hijo de Osiris y Neftis. Neftis era la hermana de Isis, esposa de Osiris; sin embargo, Osiris tuvo un pequeño despiste no diferenciando entre las hermanas y engendró a Osiris junto con Neftis en lugar de con su esposa Isis.



En cuanto a las asimilaciones que se producen con este dios, tanto en Asiut como en Menfis se le relaciona con Osiris. Varias de sus manifestaciones son Jentyamentiu, Tepydyeduef o Nebtadyeser, además de estar estrechamente relacionado con Horus y Sokar. Está también relacionado con Nemty.


Descripción: Anubis era un dios encargado de diferentes aspectos dentro de su carácter eminentemente funerario, los cuales quedan concretados y definidos por sus epítetos y titulaturas. La explicación de cuál puede ser el motivo por el que los antiguos egipcios tomaron a este dios desde sus tiempos más antiguos para relacionarlo con los muertos puede encontrarse en las vivencias cotidianas de estas gentes que observaban cómo los perros del desierto desenterraban a los muertos para procurarse alimento, entendiéndolo como el dios que acude a llevarse al fallecido a la otra vida, al Más Allá.



Parece que Anubis comenzó siendo un dios de los difuntos tan sólo de carácter real. Con la caída del Imperio Antiguo y el incremento de poder que se produjo en las clases nobles y funcionariado así como la debilitación del poder real, causas, entre otras del ocaso del Imperio Antiguo y aparición de Primer Período Intermedio, también este dios se extendió fuera de la realeza.


Como guardián de las necrópolis, acogía a los difuntos en las puertas de sus tumbas guiándoles al Más Allá, de la misma forma que, o acompañado por, Upuaut. La tierra (Akeru), abre sus puertas cuando Anubis llama al muerto: "Las puertas de Akeru se abren para ti, Las puertas de Geb se abren para ti, Te marchas cuando Anubis te llama".


Una vez en la "Sala de las Dos Verdades", Anubis es el encargado de llevar al difunto para que su alma sea pesada, vigilando el fiel de la balanza con la finalidad de que nadie pueda falsearlo.


Según la mitología, Set asesinó a su hermano Osiris descuartizando su cuerpo y lanzando los trozos al Nilo. Anubis ayudó a Isis en la búsqueda de esos pedazos esparcidos por el país recomponiendo el cuerpo de este dios y llevando a cabo la primera momificación, tras la cual devuelve la vida a Osiris. Por este motivo es el patrón o la deidad principal de los sacerdotes embalsamadores.


Es este dios el encargado de llevar a cabo el ritual de "Apertura de los Ojos y de la Boca" del difunto.



Epítetos y Titulaturas: "Señor de los Occidentales", "El que está sobre su montaña", "El que está sobre las Vendas", "Señor de las Vacas lecheras", "Señor de la Tierra Sagrada", "Señor de las Cavernas", "El que preside la Tienda Divina", "Señor de los Embalsamadores", "Señor de Rosetau", "Señor del País Sagrado", "Señor de las Necrópolis", "El que está en la Cámara del Embalsamamiento", "El que cuenta los corazones" o "El Señor de Nubia".


Menciones: Paletas predinásticas de Nagada. Textos de las Pirámides. Libro de los Muertos. Libro de las Cavernas.


Lugares de culto: Originario de Behedet (según Pirenne), Cinópolis (nombre griego de la capital del Nomo XVII del Alto Egipto llamado Inpu) o Licópolis (nombre griego de la capital del Nomo XIII del Alto Egipto llamado Naret-ef-jent), dependiendo del autor.


Fue el principal dios de Bata, región del IX Nomo del Alto Egipto (Menu - Ajmim). Venerado en Kaga y Buto, fue también objeto de culto en Anty (Nomo XVIII del Alto Egipto) especialmente en Hutnesut (una de las principales ciudades de este nomo, la actual Sharuna) , Deir Rife, en Ta-ur (Nomo VIII del Alto Egipto) principalmente en su capital Abt (la Abidos griega) y Tinis. En la necrópolis de Saqqara también queda patente su culto, al igual que en otras necrópolis, con el Anubeion.



En el Templo de Hatshepsut está representado dentro de la capilla de Anubis. Además se le representa en numerosas tumbas tanto reales como civiles.


Onomásticas reales: No.


Información extraída de internet (desconozco el enlace)


Laura Fortea



sábado, 19 de mayo de 2012

ENTRE LOS CABELLOS DEL VIENTO

Le decía una flor de cempasúchil a una rosa:

Mi hermana, dime: ¿Qué sientes como rosa al tocarte la mano del viento y acariciar tus pétalos?

Y la rosa le respondió:

Siento el fruto de todos mis esfuerzos, desde cuando era tan sólo una esperanza y aún dormía dentro de mí la inquietud por ser hermosa.

Y la rosa miró al cempasúchil y le dijo: ¿y tú?, ¿Qué sientes tú?

Y él le susurró sonriente:

Yo no siento nada. Tan solo doy mi aliento para diluirme entre los cabellos del viento y llegar a perfumar todos los rincones de su cabeza.

Y una tarde vino la mano del viento y sacudió con tal ímpetu al jardín que deshojó a la rosa y al cempasúchil.

Y el espíritu de la rosa sufrió mucho al ver que ya no tenia forma de rosa, sin embargo el espíritu del cempasúchil se sintió dichoso pues ya no estaba atado a la forma del cempasúchil, pudiendo ahora llenar todo el ambiente.

Así hablaba Quetzacoatl

Elisenda Gimbernat

viernes, 11 de mayo de 2012

LA TIERRA

Y le preguntaron: ¿Qué es la Tierra? y El así les decía: La Tierra es una Escuela donde la nidada de la Humanidad está dando sus primeros desperezos en el Cielo de la Angelitud. El hombre es un ángel sin alas sentado en la incertidumbre, esperando el tiempo marcado por los Ancianos de la Vida, para que pueda vencer el letargo de la ignorancia y poco a poco escale su Libertad.

Porque, ¿qué semilla no espera impaciente a la mano del viento que la lleva a otros campos, donde pueda producir ciento por uno? ¿Qué pajarillo no espera con inquietud que su madre lo saque del nido y lo empuje al vacío, para poder extender sus alas e ir por sí sólo a comer, e ir por sí sólo a jugar con el cuerpo de la vida?

Del libro: Así Hablaba Quetzacoalt

Elisenda Gimbernat


jueves, 10 de mayo de 2012

EDIPO

Es el gran héroe de la leyeda tebana, una de las más conocidas de la Antigüedad gracias al cielo trágico que se deriva de ella. Edipoera hijo de Layo y de Yocasta, reyes de Tebas, entre cuyos antepasados estaban Cadmo y Harmonía. El oráculo de Apolo le había predicho a Layo que si tenía un hijo varón, este mataría a su padre y se casaría con su madre. Como Yocasta tuvo un hijo varón y para evitar los pronósticos oraculares, Layo expuso al niño en el monte Citerón después de hacerle horadar los tobillos, colgándole entre dos árboles. Allí lo hallaron unos pastores que sin saber nada de él lo llevaron a Corinto, donde el rey Pólibo y su mujer (que no tenían hijos) lo adoptaron, cuidaron y educaron como propio. Un día, en una disputa, siendo eya Edipo adolescente, alguien le dijo que sus padres no eran sus padres. Edipo preguntó pero como sus padres adoptivos no calmaron sus dudas acudió al oráculo de Apolo en Delfos, donde la Pitia le dijo que Edipo mataría a su padre y se casaría con su madre. Horrorizado por ello, Edipo decidió no volver más a Corinto. Vagando por la Fócide y en un cruce de caminos, Edipo tiene un altercado con otro viajero al que no conoce de nada. Ese viajero es Layo, al que da muerte, desconociendo que acaba de matar a su verdadero padre. Al entrar en Tebas, la encuentra desolada, porque allí sobre un risco se halla la esfinge (monstruo híbrido con cuerpo de león y cabeza de mujer) que propone a todos los viajeros una pregunta; si estos no saben resolverla, la Esfinge los devora y así ha llegado el luto a Tebas. Edipo es el único que contesta correctamente al enigma, y entonces la Esfinge se precipita desde lo alto de la roca. Creonte (que gobierna Tebas tras la muerte de Layo) ha prometido que el viajero que libere a Tebas de la Esfinge se casará con la reina viuda Yocasta, y gobernará en la ciudad. Es así como Edipo, cumpliendo el oráculo, se casa con su madre. Tienen dos hijos, Eteocles y Polinices, y dos hijas, Antígona e Ismene. Pasa el tiempo, y una gran peste se abate sobre Tebas; Creonte es entonces el encargado de ir a consultar el oráculo de Delfos para saber el porqué de la desdicha. Creonte relata a su regreso lo que la Pitia ha dicho; la peste seguirá hasta que el asesino de Layo no haya recibido su castigo. Edipo consulta entonces al adivino Tiresias para saber quién fue el asesino, y entonces (estremecido de espanto)  descubre toda la verdad. Al enterarse, Yocasta, desesperada, se suicida ahorcándose. Edipo como castigo propio se saca los ojos y ciego abandona Tebas, expulsado por sus hijos varones, a los que augura que se matarán entre sí. Llevando una vida de mendigo errante junto a su hija Antígona, la única que no le abandona, llega por fin a Colono, una villa de Ática, donde es acogido por Teseo junto al bosque sagrado de las Euménides, y allí muere Edipo. En la Antigüedad recibió culto en Colono, por suponerse que en esa localidad estaba el sepulcro de este héreo verdaderamente infortunado y trágico.

Edipo quiere decir "el del pie hinchado", nombre que le dan sus padres adoptivos, según le traen los pastores. Junto a la idea popular del "niño portador de desgracias", la leyenda de Edipo (desarrollada esencialmente por las tragedias de Sófocles) muestra la incapacidad humana para liberarse del destino. Según otra tradición antigua, la regunta que la Esfinge proponía a los viajeros a las puertas de Tebas, también relacionada con la condición humana, era ¿Cuál es el único animal que por la mañana a cuatro patas, a mediodía con dos y al atardecer con tres? Edipo fue el único en responder: El hombre. En la Biblioteca de Apolodoro el enigma se plantea así: "¿Quién posee una única voz y se mueve sobre cuatro, sobre dos y sobres tres patas?".

Esquilo escribió una Edipodia que se considera perdida. Pero se han conservado las tragedias de Sófocles: Edipo rey (hacia el 428 a.C), que termina con el revelado de la terrible verdad y Edipo arrancándose los ojos, y Edio en Colono (hacia 406 a.C), que trata de la vida miserable de Edipo en el exilio y su muerte. Séneca escribió también un Edipo y se dice que Julio César habría asimismo escrito una tragedía sobre el tema, cuya publicación vetó Augusto, por lo que también se considera perdida.

En la Antigüedad se prefirió ampliamente la representación de Edipo junto a la Esfinge (Edipo de pie o sentado, vestido de caminante), tanto en copas áticas de figuras rojas como en mosaicos romanos o sarcófagos de la misma época, donde la Esfinge significa el miedo a la muerte y la posibilidad de vencerlo. Es famosa (y muy bella) la pintura neoclásica de Ingres "Edipo explica el enigma de la Esfinge" (1808), la de Gustave Moreau o la de H. Lévy (lúgubre, con la Esfinge esbozada en lo alto) "Edipo se exilio a Tebas" (1880). También hay Edipos de Max Ernst,  Picasso o Bacon. Muchas son también (más quizá) las adaptaciones dramáticas a partir de las tragedias antiguas: Corneille, hölderlin, Shelley, Martínez de la Rosa, Hugo von Hofmannsthal, Cocteau, André Gide, José María Pemán, Dürrematt o Eliot, entre otros. Pero quizá la mayor trascendencia moderna de este fértil y estremecedor mito antiguo viene cuando el doctor Sigmund Freud acuña en 1897 la expresión "complejo de Edipo" para explicar una tendencia primigenia del inconsciente humano de sentirse atraído (sexualmente también) por el progenitor de sexo contrario, para rivalizar con el progenitor del mismo sexo. El "complejo de Edipo" es uno de los descubrimientos motores de muchas acciones aparentemente oscuras y llena, incluso para quienes no creen en él,  nuestro siglo XX. El "complejo de Edipo" (según Freud) se da en una fase temprana, casi infantil de la vida del hombre, y sólo se converte en patología para quienes no consiguen liberarse de él en la vida adulta. Edipo está también en la música, la ópera y el cine, por ejemplo en Edipo Rey (1967) de Pier Paolo Pasolini. "El linaje de Edipo" es un poema de Juan Gil-Albert en su libro Las ilusiones con los poemas de El Convaleciente (Buenos Aires, 1944), que dice: "Bajo la maldición de nuestro padre /los viejos fratricidas recorremos/ la indiferente tierra pregonando/ el maldito linaje que nos dio el ser./ Nada calma esta sangre en el que se yergue/ el espectro terrible del destino/ lanzando por su boca el horroroso/ fallo de amor: matarás a tu hermano". (...) Y termina, uniendo la maldición de Edipo a Eteocles y Polinices con la Guerra española: "El oráculo cumple su amenaza/ terrible en esas venas familiares/ del canto y la aflicción y entre las manos/ de los jóvenes pone el rayo vivo/ que destruye y a un tiempo vivifica,/ mientras el negro vino que las une/ espera en su pupila ver copiarse/ una nueva matanza de sus hijos."

Pocos mitos desdichados y fértiles. ?Qué querrá ello decir sobre nosotros mismos?

Laura Fortea

miércoles, 9 de mayo de 2012

LA CALMA Y EL SILENCIO

En aquel tiempo eran muchos los que se retiraban a la soledad de los montes a meditar.

Y eran muchos los que en el silencio de los volcanes nevados y de los pequeños valles ocultos. Se buscaban a sí mismos.

Pero Quetzacoatl les decía:

Aquellos que buscan el Silencio en la calma nunca lo encontrarán desnudo.

Para desnudarlo hay que buscarlo entre el bullicio.

Díganme:

¿De qué sirve a un corazón tener calma en medio de la soledad?,

¿A poco no es como la calma que tiene un lago estancado en un valle?

Más, ¡Que grande es un corazón cuando en medio de las dificultades

Y los problemas conserva la calma y se viste con el Silencio!

Es como el torrente que resbala sereno por la ladera de la montaña. Algunos van a lugares donde lo más que les molesta es el canto de un pajarillo. O el sonido que arranca el viento a las hojas de los árboles. Y piensan: Estoy tranquilo y sereno en este lugar, ya he alcanzado la calma. Y el Silencio es amigo de mi corazón.

Pero cuando vienen al bullicio, sus pulsos se agitan y sus corazones se alteran,Y sus pensamientos chocan con violencia en sus frentes, y yo les preguntaría:¿Dónde guardaron la calma?,

¿Qué morada le prepararon en sus pechos que tan pronto se les fue?

Sepan que aquel que busca el Silencio interior debe encontrarlo en medio de los ruidos Y de las voces y de los gritos, y tomándolo debe sentarlo en su corazón.

Y al escucharlo ya no oirá hacia fuera sino hacia dentro.

Y en verdad les digo, que ni cien tormentas.

Ni la explosión de mil volcanes podrían ya nunca separarlo de él.
Para buscar pues, la calma Interior,
No vayan adonde todo es calma sino adonde no hay paz, y sean ustedes la paz.
De esta forma la encontrarán al darla, y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para calmarse.
Así Hablaba Quetzacoatl
Elisenda Gimbernat

DEUCALIÓN Y PIRRA

Estamos ante un de las varias leyendas de la Antigüedad clásica que contienen un diluvio como castigo a la humanidad, pero esto es la que más se asemeja al diluvio de la Biblia, y tanto que el filósofo cristiano Filón de Alejandría ya comparó, en el siglo I, a Deucalión con Noé. Es el caso que Zeus quiso castigar a la humanidad por su maldad y decidió enviar un gran diluvio que acabará con la raza del hombre. Deucalión, hijo de Prometeo, fue advertido por su padre para que construyera un gran barco de madera llevando en él lo necesario para vivir nueve días con sus noches . Le acompañaba su esposa Pirra y en el zigzagueante barco se salvaron hasta que este se posó sobre la cima del monte Parmaso. Deucalión ofreció entonces un sacrificio de agradecimiento a Zeus por su salvación y la de su esposa, pidiéndole también que diera origen a una nueva raza de hombres. Entonces Zeus le contestó que arrojaran piedras detrás de ellos mientras caminaban. De las piedras que arrojaban Deucalión brotaban hombres y de las piedras arrojadas por Pirra, mujeres. Según otra versión un oráculo (tras el diluvio) les había dicho que arrojaran por encima del hombro huesos de su madre. Y Deucalión entendió que eran huesos de su Madre Tierra, es decir, piedras.

El motivo apenas cuenta (que sepamos) con representaciones antiguas y sólo un relieve de Ostia, donde figuran escritos los nombres de los protagonistas, muestra a Deucalión y Pirra arrojando piedras a su espalda, bajo la mirada atenta de Minerva. El relieve es de aproximadamente el año 120 d. C. Sin embargo Hesíodo ya alude a este mito, recogido más tarde por Apolodoro en su Biblioteca y por Ovidio en las Metamorfosis. Schiavone, Martínez del Mazo de Rubens (1636) son algunos de los pintores que se han ocupado de este tema. (En el dibujo de Rubens, en el Prado, vemos a un hombre y una mujer mayores, cubiertos con mantos, que arrojan piedras tras de sí, según marchan, de las que surjen hombres y mujeres más jóvenes y desnudos). Quizás el tema es menos frecuente de lo que cabría esperar, precisamente por su semejanza bíblica. Es posible que a la hora de pintar el diluvio y el arca de Noé, el pintor acudiera a la tradición veterotestamentaria y no al comúnmente llamado "Diluvio de Deucalión", para diferenciarlo de otros. En este caso primaba, pues, la tradición cristiana.

Laura Fortea

domingo, 6 de mayo de 2012

DÁNAE

El rey de Argos, Acrisio, supo (a través de un oráculo) que su nieto le arrebataria el trono. El rey, entonces, hizo encerrar a Dánae, su única hija, en una torre de bronce. Pero Zeus, que se habia enamorado de ella o la deseaba, se transformó en lluvia de oro para colarse en la torre y de modo tal poseer y fecundar a Dánae, que tuvo como hijo a Perseo. Como  ACrisio llegó a sospechar de la intervención divina de aquel embarazo, una vez nacido el niño, encerró a madre e hijo en un cofre y los arrojó al mar, que los condujo hasta Sérifo.

El mito de Dánae aparece con frecuencia en la pintura mural y en las cáteras antiguas. En la crátera de Camarina (450 a.C,) se ve como dos pescadores de Sérifo abren el cofre o arca y rescatan a Dánae y a Perseo. En bastentes mosaicos romanos, Dánae aparece retratada entre los amores de Zeus/Júpiter. Dentro de la ya cristiana tradición mediaval, la lluvia de oro que fecundó a Dánae podía asociarse metafóricamente con la concepción inmaculada de Maria, sin intervención de varón. Sin embargo, desde el Renacimiento, Dánae simboliza mejor a la mujer que se deja seducir por el oro (por el dinero o la riqueza). Después, y hasta muy recientemente, Dánae poseída por la lluvia de oro es llanamente una poderosa imagen de sensualidad, en un tiempo que comienza, sin necesidad de pretextos, a abrir las puertas al erotismo en sí...

Entre los antiguos el mito aparece (verbigracia) en Homero, en Hesíodo, en las Odas de Horacio, en la Antígona de Sófocles o en las Fábulas de Higino. Además, claro es, de en las Metamorfosis de Ovidio.

Entre las más famosas representaciones del mito de Dánae (modernamente centradas casi con unanimidad en la lluvia de oro y la mujer desnuda) podemos citar, la "Dánae" de Tiziano, de hacia 1546, la "Dánae" de Rembrandt de 1636, la "Dánae" de Gustav Klimt (1907) o la más reciente de Picasso de 1962. Entre los poemas más modernos en que aparece este mito que quedaré con las alusiones de Alberti en "A la pintura" (1945), un inesperado soneto de Ángel González en su primer libro, Áspero mundo (1956), titulado "Dánae". El mito se había vuelto erotismo sólo. Pero eso sí, refinado y un tanto transgresor.

Laura Fortea

lunes, 30 de abril de 2012

SABIDURÍA INDÍGENA

La tierra no pertenece al hombre: es el hombre que pertenece a la tierra. Todas las cosas están conectadas de la misma manera que la sangre une a la familia generación tras generación. El hombre no teje la tela de red que es su vida. Es simplemente una hebra de ella. Cualquier cosa que él haga a la tela de red se la está haciendo a sí mismo.

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al homb...re blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman "resolver un problema". Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

 (Traducción del texto en inglés de la ilustración) —

Elisenda Gimbernat

DAFNE

Es una ninfa, hija del dios fluvial Peneo. Apolo, que se había burlado con anterioridad de Cupido (ambos eran hábiles flechadores) es herido con un dardo de oro por el hijo de Afrodita y concibe un ardiente amor por Dafne ("lauro" o "laurel") al tiempo que a ella la hiere con una flecha de plomo, o que le hace rechazar todo sentimiento amoroso. Apolo corre detrás de Dafne, lleno de amor, pero cuando está a punto de darle alcance y la toca apenas, la esquiva Dafne se transforma en laurel. Apolo se coronará con las hojas de esa planta, y el laurel pasará a ser un símbolo, un tanto singular, si bien se piensa, del dios de Delfos. En Tebas, durante la fiesta ritual de las Dafneforias, un joven singularmente bien parecido y de familia distinguida presidía la procesión de los portadores de laurel para el dios, con el cabello suelto, vestido con manto y calzado especial, representando al mismo Apolo... El viejo mito de apolo y Dafne (a juzgar sobre todo por las representaciones antiguas) gozó de gran predicamento a partir del Helenismo. Entre las fuentes literarias antiguas, con sus pequeñas variantes, destacan sobre todo las Metamorfosis de Ovidio, la Fábulas de Higino y el relato de Pausanias, que sin embargo hace a Dafne hija del dios fluvial Ladón y de Gea. También en las Historias increíbles de Paléfato, Dafne aparece como hija de Ladón y la Tierra. Asimismo, sugiere que el laurel era imprescindible sobre el trípode para los oráculos de Apolo en Delfos.

En el Renacimiento y el Barroco (y acaso por influjo inicial del gran poeta y humanista Petrarca, que llena todo su Canzoniere de referencias a Dafne, acaso por el parecido y lo evanencente de su amada Laura, a la que lleg a imaginar que ve desnuda, como Dafne, "in una fonte ignuda...quando'l sol più forte ardeva"), ven a menudo representaciones de Apolo y Dafne, en el momento en que esta, joven mujer todavía, empieza a transformarse en laurel según el relato ovidiano. Una de las más antiguas representaciones modernas es el cuadro de Antonio Pollaiuolo "Apolo y Dafne" de hacia 1460 y hoy en Londres. También es notable la versión de Poussin (1625), que trató el tema al menos una vez más, pero se ha llevado tradicionalmente la palma el espléndido mármol barroco Bernini "Apolo y Dafne" (1625), hoy en la Galería Borghese de Roma. Entre los pintores más recientes son Dalí y De Chirico los que más claramente se han acercado al mito. Entiéndase que, como siempre, no pretendo exhaustividad ninguna, sino apenas mostrar la trayectoria y perduración de la fábula.

La literatura y en especial la poesía son también muy fértiles y en la misma época, con Apolo y Dafne. Garcilaso lo trataba en una de sus Églogas y en el célebre soneto "A Dafne ya los brazos le crecían...", anterior a 1536. Quevedo, Villamediana y Salvador Jacinto Polo de Medina también se ocuparon del asunto, este último en la burlesca "Fábula de Apolo y Dafne" de 1666. Rúben Darío en Prosas profanas (adiciones de 1901) tiene un poema dedicado a "Dafne", que es también un soneto: "¡Dafne, divina Dafne!" Buscar quiero la leve/caña que corresponda a tus labios esquivos:/haré de ella mi flauta e inventaré motivos/ que extasiarán de amor a los cisnes de nieve" (...) La comedia de Lope de Vega El amor enamorado de 1632 y El laurel de Apolo (1675) de Pedro Calderón de la Barca también tratan el tema con simbolismos varios.

Pero fue Luis Cernuda quien acercando el mito al conjunto de su poesía La Realidad y el Deseo (1924-1962), llega a decir que su historia favorita de la mitología clásica es la de Apolo y Dafne, pues está representa el deseo siempre inalcancable, siempre huyente, o ese mismo deseo que una vez alcanzado nos decepciona porque muda su ser a nuestro sentir. Somos permanentes insatisfechos, y nada lo expresa mejor que el mito de Apolo y Dafne...

Laura Fortea

domingo, 29 de abril de 2012

CÍCLOPES

Aunque se dice que había varios grupos de cíclopes , la antigüedad (desde Hesíodo) los consideró hijos de Urano y de Gea. Eran seres gigantes con un único ojo en la frente. Tres de los más famosos fueron Brontes (que viene a significar "el tonante"). Estéropes ("relámpago") y Arges ("brillante"). Pues ellos tres forjaron el rayo destructor de Zeus y le ayudaron en su lucha vencedora contra los Titanes. Sin embargo, gracias a la Odísea homérica se ha hecho mucho más famoso otro cíclope, en principio de menor entidad que los anteriores, llamado Polifermo, considerado devorador de hombres. Que si de un lado se enamoró de la nereida siciliana Galatea (que no le hizo caso, pues prefirió al joven Acis, hijo de un fauno), de otro fue cegado por el propio Odiseo, en un célebre episodio de la epopeya. Polifemo retiene en su gruta a Odiseo y a sus compañeros, pero este lo emborrachó y cegó después de clavándole una estaca en su único ojo, para que todos pudieran abandonar el antro. Polifemo es, en el fondo, un gigante maligno pero desdichado, pues no sólo quedo burlado y ciego, sino que aunque en su furia amorosa lanza piedras contra Acis, y le aplasta con una de ellas, Galatea (antes de metamorfosearse en río) vuelve a dar vida a su amado convirtiéndolo en la fuente fluvial que asimismo lo transforma en río. A los cíclopes en general, se les consideraba con frecuencia también ayudantes de Hefesto en su fragua. Asimismo, se les tenía por míticos constructores de algunas celebres y poderosas murallas de ciudades muy antiguas, como Micenas o Tirinto.

Si la historia general de los cíclopes se halla en la Teogonía de Hesíodo y la Biblioteca de Apolodoro, la mucho más popular historia de Polifemo está en la Odisea, en el drama satírico de Eurípides El Cíclope y desde luego en las Metamorfosis de Ovidio. Los vasos griegos antiguos representaron a menudo la enucleación del ojo de polifemo, pero su fallida historia de amor con Galatea se pintó en casas romanas, como la llamada Casa de Livia en Roma, además de en multitud de mosaicos y relieves. Acis y Galatea (con la inevitable presencia de Polifemo) fue un tema muy recurrido en la pintura y la literatura del Renacimiento y del Barroco. Auguste Rodin esculpió, después, un bronce titulado "Polifemo" de 1888, del que existen diversas versiones; y en la pintura podemos seguir la pista de esta leyenda (de origen helen´sitico) al menos desde el hermoso "Triunfo de Galatea" de Rafael hacia 1512. La lista de Polifemos y Galateas sería enorme, incluyendo el "Polifemo" de Rubens o el muy posterior de Gustave Moreau (contemplando a Galatea) o aun el inquietante "Cíclope" de Odilon Redon (1900). Por ceñirnos ahora al ámbito hispánico, recordemos La Galatea de Cervantes, que es una novela pastoril, La fábula de Polifemo y Galatea (1612) del gran Luis de Góngora o más adelante, la Égloga II del padre Arolas. En lo moderno ha recreado el mito de "Acis y Galatea" Jaime Siles en su libro Semáforos, semáforos (1989), celebrando el cuadro de Poussin:

"El cuadro del museo que miramos/"Acis y Galatea", ella y él/ somos nosotros mismos mientras vamos/-ojo, labio, boca, lengua, mano-/sobre la carne del amor humano/ ensortijando flores, cuerpos, ramos/ de un verano mejor que el del pincel". Aunque no podamos dejar el asunto sin citar algo a Góngora  y su magnifico poema, dedicado al Conde de Niebla: "De este, pues, formidable de la tierra/bostezo, el melancólico vacío/ a Polifemo, horror de aquella sierra,/ bárbara choza es, albergue umbrío,/ y redil espacioso donde encierra/cuanto las cumbres ásperas, cabrío/ de los montes esconde: copia bella/ que un silbo junta y un peñasco sella".

Por supuesto el antiguo cine (años cincuenta) llamado "de peplo", que reflejaba mitología o leyendas griegas, con mayor o menor precisión, ha sacado a los cíclopes en el séptimo arte. Pero es raro que no hayan aparecido ahora, en la edad de los efectos especiales y el gusto por las criaturas monstruosas.

Laura Fortea

EL SENDERO QUE LLEVA AL SOL

Aportación de Elisenda Gimbernat

ç